jueves, 1 de agosto de 2013

Sócrates de Atenas

Sócrates, filosofia diaria 

Sócrates de Atenas fue un filósofo clásico ateniense considerado como uno de los más grandes, tanto de la filosofía occidental como de la universal. Fue maestro de Platón, quien tuvo a Aristóteles como discípulo, siendo estos tres los representantes fundamentales de la filosofía de la Antigua Grecia.

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Nació en la Antigua Atenas, donde vivió durante los dos últimos tercios del siglo V A.C., la época más espléndida en la historia de su ciudad natal, y de toda la antigua Grecia. Fue hijo de Sofronisco, de profesión cantero, y de Fainarate, comadrona, emparentados con Arístides el Justo.

Según Plutarco, cuando Sócrates nació su padre recibió del oráculo el consejo de dejar crecer a su hijo a su aire, sin oponerse a su voluntad ni reprimirle sus impulsos. No obstante, ni Jenofonte ni Platón mencionan esta intervención del oráculo, lo que hace pensar que pueda ser una tradición popular muy posterior.

Desde muy joven, llamó la atención de los que lo rodeaban por la agudeza de sus razonamientos y su facilidad de palabra, además de la fina ironía con la que salpicaba sus tertulias con los ciudadanos jóvenes aristocráticos de Atenas, a quienes les preguntaba sobre su confianza en opiniones populares, aunque muy a menudo él no les ofrecía ninguna enseñanza. Tuvo por maestro al filósofo Arquelao quien lo introdujo en las reflexiones sobre la física y la moral.

Se casó con Xantipa (o Jantipa), que era de familia noble. Según una tradición antigua, trataba muy mal al filósofo, aunque en realidad Platón muestra, al narrar la muerte de Sócrates en el Fedón, una relación normal e incluso buena entre los dos.

Su inconformismo lo impulsó a oponerse a la ignorancia popular y al conocimiento de los que se decían sabios, aunque él mismo no se consideraba un sabio, aún cuando uno de sus mejores amigos, Querefonte, le preguntó al oráculo de Delfos si había alguien más sabio que Sócrates, y la Pitonisa le contestó que no había ningún griego más sabio que él (Apología 21a). Al escuchar lo sucedido, Sócrates dudó del oráculo, y comenzó a buscar alguien más sabio que él entre los personajes más renombrados de su época, pero se dio cuenta de que en realidad creían saber más de lo que realmente sabían. Filósofos, poetas y artistas, todos creían tener una gran sabiduría, en cambio, Sócrates era consciente tanto de la ignorancia que le rodeaba como de la suya propia. Esto lo llevó a tratar de hacer pensar a la gente y hacerles ver el conocimiento real que tenían sobre las cosas. Asumiendo una postura de ignorancia, interrogaba a la gente para luego poner en evidencia la incongruencia de sus afirmaciones; a esto se le denominó «ironía socrática», la cual queda expresada con su célebre frase «Sólo sé que no sé nada». Su más grande mérito fue crear la mayéutica, método inductivo que le permitía llevar a sus alumnos a la resolución de los problemas que se planteaban por medio de hábiles preguntas cuya lógica iluminaba el entendimiento. Según pensaba, el conocimiento y el autodominio habrían de permitir restaurar la relación entre el ser humano y la naturaleza.

La sabiduría de Sócrates no consiste en la simple acumulación de conocimientos, sino en revisar los conocimientos que se tienen y a partir de ahí construir conocimientos más sólidos.

Esto le convierte en una de las figuras más extraordinarias y decisivas de toda la historia; representa la reacción contra el relativismo y subjetivismo sofista, y es un singular ejemplo de unidad entre teoría y conducta, entre pensamiento y acción. A la vez, fue capaz de llevar tal unidad al plano del conocimiento, al sostener que la virtud es conocimiento y el vicio ignorancia.

El poder de su oratoria y su facultad de expresión pública eran su fuerte para conseguir la atención de las personas.

Sócrates no escribió ninguna obra porque creía que cada uno debía desarrollar sus propias ideas. Conocemos en parte sus ideas desde los testimonios de sus discípulos: Platón, Jenofonte, Aristipo y Antístenes, sobre todo. Tales testimonios no son convergentes, por lo que no resulta fácil conocer cuál fue el verdadero pensamiento de Sócrates.


                 

Relación entre la ciencia de la medida y la virtud para Socrates?

La virtud consiste en el saber, saber y virtud se identifican. Para Sócrates la persona que obra mal es porque no sabe lo que está bien. Obrar mal igual calculo erróneo. El principio fundamental de la ética socrática es: un error de juicio es decir, la ignorancia es base de toda culpa y del vicio. El mal cálculo es lo que hace llevar al hombre al placer del momento, a pesar de consecuencias. Una vez alcanzadas las definiciones de bueno, malo, justo injusto… estas son para siempre y para todas las personas del mundo. La diferencia entre el hombre virtuoso y el hombre que no lo es, es que el hombre virtuoso sabe calcular los placeres y escoger el mayor, mientras que el que no es virtuoso no puede hacer éste cálculo y se entrega a los placeres del momento.

Para Sócrates la virtud no es ni puro placer ni puro esfuerzo, sino cálculo inteligente.
Ante todo la virtud puede ser aprendida, ya que la virtud es ciencia, y la ciencia puede ser aprendida. Por lo tanto depende de nosotros poseer o no este bien.
El bien real es la virtud. La virtud es la misma para todos, pues, nos la proporciona la ciencia. Consiguiendo por lo tanto la ciencia, alcanzamos el bien, junto con él la utilidad y la felicidad.
De todo lo cual fluye lógicamente una indicación esencial para la vida: Hay que cultivar la ciencia, y el que puede, debe enseñarla a los demás.

1 comentario:

  1. Socrates es un personaje muy reconocido, y tiene muy buenos postulados, que bueno que hablaste de el.

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